18 enero 2012
Reflexiones sobre el estado, Mijail Bakunin
18 diciembre 2011
Bakunin y la lucha por la libertad individual
1814-1876. Anarquista ruso.
Si no hubiera sido inventada la sociedad, el hombre hubiera seguido siendo una bestía salvaje, o, lo que viene a ser lo mismo, un santo.
Yo soy libre solamente en la medida en que reconozco la humanidad y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean.
El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual.
La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida.
Hasta en las democracias más puras, como los Estados Unidos y Suiza una minoría privilegiada detenta el poder contra la mayoría esclavizada.
Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles.
El estado es un mecanismo históricamente temporal, una forma transitoria de sociedad.
13 agosto 2010
El final. Historias de un skin.

El helado frío de la noche descarga toda su revancha sobre mí.
El pasto blanquecino por la escarcha parece frágil como el cristal de una copa que nunca encontró la boca adecuada que besara su pureza. La luna histérica, casi frenética, se niega escondida tras una negra nube gigante como una montaña.
El eco perdido de mis pasos retumban a lo lejos como furioso golpear de herrero.
A cada paso que doy la noche parece cerrarse más y mas absorbiéndome en su remolino de negra desesperanza.
Todo el día de hoy recorrió mi espíritu una extraña sensación. No lo puedo explicar, es como cuando vivimos un “deja vu” no sabemos que sentimos, pero indudablemente algo extraño estamos sintiendo.
Me gusta la noche, aunque me maltrate como la noche de hoy, me siento protegido, refugiado en su hermetismo. Me siento parte de ella.
Contando las baldosas que van pasando como los minutos del reloj, que nunca retroceden, golpea fuerte en mi cabeza el recuerdo de aquel hijo que nunca conocí. Vuelven a mí como un relámpago cortando el negro manto de la noche los ojos verdes de mi mujer aguados en pena, suplicando que no me fuera.
Ahora me doy cuenta que esa es una de las pocas cosas de las cuales me arrepiento de haber hecho en mi pasado.
Pero mi vida no era esa, los placeres de la familia no estaban reservados para mí. Era como encerrar a un lobo en un corral de corderos, tarde o temprano los iba a terminar lastimando. ¿Será que por eso preferí dejarlos? O al menos es eso lo que quiero creer; tal vez sea solo una excusa que invente para no reconocer que pensarme dentro de ese paraíso que ella me ofrecía me causaba terror. Nunca concebí nada bueno para mi vida. Siempre la planee desde la inconmensurabilidad del martirio y el dolor. Tal vez fue solo eso. Solo sentí terror a su paraíso.
Ahora solo y borracho, noche tras noche, no hago más que pensar en como habría sido animarme a ser parte de su mundo.
Pienso en mis camaradas, deben estar en nuestra plaza, saboreando unas escarchadas. Águila con su inmensa corpulencia, contando una y mil veces con exaltado orgullo, que su abuelo fue un SS al servicio del Führer, y de que un día, el mismo Adolf le estrechó su mano. Pienso en Panzer, callado y filoso como el acero; el camarada Hess y su odio visceral contra el mundo.
Todos ellos fueron lo más parecido que siempre tuve a una familia.
Siento melancolía y nostalgia. Mas me vale que vaya urgente a la plaza a compartir unas cuantas rondas de alcohol con mis camaradas y dejarme de pensar cosas que no puedo permitirme pensar.
Doblo a la izquierda para llegar a la avenida de la plaza. Siento apuro por llegar y tapar aunque sea solo por un rato todo esto que siento con unas cervezas que templen mi espíritu.
Algo se enciende dentro mío poniéndome en alerta. Todas las dudas, todas las debilidades, todos los recuerdos se apagan.
En la otra esquina unos siete u ocho encapuchados se aprestan para interceptarme.
Me detengo. Puedo correr desaforado, escapar del peligro. Sin embargo, nunca lo hice y no va a ser este el día que la vida me haga correr.
Saco la sevillana de puro acero toledano de mi bolsillo y camino decidido hacia ellos.
Tres cuerpos sin vida yacen junto a mí. Me desangro rápidamente. No siento dolor.
Siempre pensé que el día que me llegara la hora iba a llevarme algunos conmigo como sequito mortuoria.
Respiro lentamente. Silencio es todo lo que escucho. Cierro los ojos y como en un sueño veo a mi mujer que me sonríe regalándome sus esmeraldas brillosos como el lucero. De su blanca mano se aferra un niño, lindo, fuerte, sano, tiene mis ojos. Los rojos labios de mi mujer me invitan a sentir una última vez su endiablado néctar.
Quiero abrazarlos y pedirles perdón, solo eso quiero.
Una sirena rabiosa grita desde lejos.
Camino decidido hacia sus ojos que me van guiando por la oscuridad.
02 diciembre 2009
Los Dragones de la Muerte del Supremo Entrerriano

30 noviembre 2009
Héroe y caballero Hans Langsdorff
mar que lo rodeaba.
En Dusseldorff los Langsdorff, habían adquirido una cómoda mansión para albergar a su familia y disponer de oficinas, para quien ya era un reconocido abogado y escalaba posiciones en la vida judicial de la ciudad, llevándolo a ser juez de la Alta Corte. Pero el destino lo llevó a tener por vecinos a la familia del Conde Maxilimian von Spee, quienes se convertirían en héroes nacionales del imperio alemán en la batalla naval de Malvinas en 1914. Los dos hijos del Conde y Vicealmirante habían ingresado en la Marina de Guerra en 1903. El joven Hans influenciado por aquella presencia cercana del famoso marino y sus hijos, a quienes saludaba respetuosamente a menudo, y simulando en emular sus hazañas, ingresa en la academia naval de Kiel en 1912, contra la voluntad de sus padres, quienes soñaban que seguiría la carrera judicial o religiosa, pero apenas había cursado dos años, se desata la Primer Guerra Mundial y el cadete Langsdorff es embarcado en el acorazado Grosser Kurfurst, prestando servicios como artillero.Por su valerosa conducta es ascendido en 1915 a teniente, ya en la Primera Guerra. En 1916 el Almirante Scheer sale al mar desde Wilhemshaven al mando de la flota de alta mar, con más de 100 barcos a desafiar a la poderosa Royal Navy, dándose la sangrienta batalla de Jutlandia, donde el Teniente Langsdorff gana su primera Cruz de Hierro. Después de su licencia es destacado a comandar barreminas, riesgosa tarea que se prolonga después de finalizada la guerra en la limpieza de los mares hasta el año 1922, cuando es ascendido a Teniente Capitán. En 1923, estando en las oficinas de la Armada de Dresden, conoce a la Srta. Ruth Hager, contrayendo matrimonio en marzo de 1924 y naciendo su primer hijo el 14 de diciembre, a quien pusieron el nombre de Johen. En Octubre de 1925 en una Alemania derrotada, empobrecida y trabajando solo para pagar las pesadas deudas de guerra que le impusieron los vencedores, Langsdorff es trasladado a las oficinas del Ministerio de Defensa en Berlín en la turbulenta época de la
República de Weimer. Su cargo era nada menos que coordinar las relaciones entre la armada y el ejército.
En 1926 realiza cursos de mando superior destinado a preparar oficiales para la nueva organización naval. En 1927 es designado a comandar una flotilla de lanchas torpederas y en abril de 1930, es ascendido a Capitán de Corbeta. En 1931 en el otoño, es llamado nuevamente a Berlín, sabiendo que poseía extraordinarias habilidades administrativas, iniciando así una carrera parcialmente política dentro del Ministerio de Defensa, cuyo ministro era el célebre General Schleicher. Trabajó con entusiasmo, ganándose el respeto y la consideración de sus superiores. Pero en 1933 cuando Hitler llega al poder, la política se introduce en sus tareas y Langsdorff se siente desplazado y humillado por los fanáticos civiles que ocupan posiciones de los profesionales del mar. En 1934 pide su regreso al servicio naval, pero es enviado al Ministerio del Interior. El 30 de junio de 1934, la condesa Huberta Spee, rompe la clásica botella de champagne en la proa del nuevo buque de guerra, y es botado el más tarde famoso Panzerschiff Admiral Graf Spee, bautizado así en honor a su padre. En 1935 fue ascendido a capitán de fragata. En 1936 la desgracia golpea su hogar, falleciendo su hijo Klauschen con apenas 7 años. Ese mismo año se realiza en Ginebra, la conferencia de las Armadas, y se trata el tema sobre la "Humanización de la guerra en el mar", doctrina que al C/F Langsdorff despierta sumo interés, y luego llevará a la práctica. Pasa a prestar servicios en el Estado Mayor del Almirante Bohen, comandante de los prestigiosos acorazados de bolsillo.
En 1936 y 1937 a bordo del A.Graf Spee, interviene en la guerra civil española y en la operación cóndor. El 1 de enero de 1937, por sus méritos es ascendido a Capitán de Navío. Ese mismo año el Admiral Graf Spee fue designado buque insignia de la Armada Alemana y presentado al mundo en la famosa revista naval internacional de Spithead, causando asombro y recelo en las potencias aliadas que controlaban la construcción de buques de guerra en Alemania. En octubre de 1938 fue designado su comandante, cuando ya asomaban nubarrones que predecían en Europa una guerra más. El 21 de agosto de 1939, el Admiral Graf Spee se escurría en la noche alejándose de su puerto con rumbo Norte amparado en la neblina, a cumplir su misión más secreta, que constituía en la destrucción de la marina mercante británica sin la cual Inglaterra podría ser vencida. El 1 de Septiembre del 39, se reúne en el Atlántico con su barco nodriza, el petrolero Altmark, que le suministraría combustible municiones y provisiones para la tripulación.El día 3, cuando las tropas alemanas habían ya invadido Polonia, recibe la noticia que Inglaterra y Francia han declarado la guerra al III Reich. Se pone en marcha la orden de operación: atacar la flota mercante, y evitar el encuentro con buques de guerra. El Cap. Langsdorff consiente de su triste misión de atacar indefensos barcos mercantes, se ve obligado a cumplir las órdenes del Alto Mando, ejercidas directamente por Hitler, amo y señor. En sus 120 días de correrías por el Atlántico y el Indico, encuentra y destruye nueve cargueros ingleses, tomando a bordo sus dotaciones pero cumpliendo, a veces con exceso, con las normas que marcaban la Convención Internacional de la Haya sobre la guerra marítima. No estaba en su sano espíritu de profundas raíces religiosas y de justicia, hacer sufrir a seres humanos. Para él simples marinos mercantes, jamás podrían ser sus enemigos. Llegaba el fin de año y prometió a su gente llevarlos de vuelta a casa en los primeros días del año 1940, lo que dio renovadas energías a aquellos más de 1000 hombres bajo su responsabilidad. Pero el destino le marcó otro camino. Ya navegando hacia el Norte, casi cumplida su misión, recibe órdenes de observar la salida del Río de la Plata, por donde numerosos barcos ingleses partían cargados. Pone rumbo al sudeste, se acerca a las costas Brasileñas, y a 280 millas al este de Rocha (R.O. del Uruguay) donde esperaba encontrar un convoy, choca de frente con tres cruceros ingleses que lo esperaban allí mismo. El combate duró algo menos de dos horas.
El Admiral Graf Spee acorralado se defendió con increíble coraje ante un enemigo tan superior, en su prueba de fuego. El Comandante Langsdorff sintió que se le exigían todas sus capacidades morales y físicas para salir no triunfante, pero al menos con vida. Fue herido, perdió en conocimiento, se recuperó y siguió dando órdenes. Atacó a su enemigo más poderoso, el Exeter y lo obligó a retirarse de la escena, casi destruido, sintió piedad por aquella gente y se negó a hundirlo. Recorrió la cubierta de su buque, bañada en sangre, observó 36 marineros muertos y más de 50 heridos y resolvió poner fin a la masacre y venir a Montevideo a dejar sus muertos en el cementerio, los heridos en el hospital, y reparar las averías de su buque, confiando en que autoridades, y pueblo uruguayo con respeto por su situación. En la medianoche del 13 de diciembre, el Admiral Graf Spee larga sus anclas en el antepuerto sin cumplir las formalidades reglamentarias. Al día siguiente se presenta ante su embajador, y allí mismo comienza un intrincado ajetreo político, militar y diplomático, que pone al Uruguay como centro de la atención mundial.
Decenas de miles de montevideanos concurren emocionados al sepelio de los 36 jóvenes, al día siguiente. Langsdorff se ve acorralado, ha caído en una trampa mortal para su buque. Pide tiempo suficiente para reparar sus averías, el gobierno en base a la magnitud de las averías denunciadas, y de acuerdo a las leyes internacionales, siempre de muy diferente interpretación, otorga un plazo acorde. No logra convencer al gobierno y decide enviar su gente a Buenos Aires y destruir totalmente su buque, para evitar que caiga en manos enemigas, ansiosas de conocer sus secretos. Así se hace, la metodología germánica, no falla, y la tripulación llega a Buenos Aires, el acorazado es destruido por el fuego, en el límite de las aguas territoriales uruguayas, ante la mirada incrédula de decenas de miles de personas. Ya en Buenos Aires, el Cap. Langsdorff entrega la tripulación, la que queda bajo tutela del estado argentino, recibiendo alojamiento, alimentación etc. y la simpatía de la colonia alemana. Langsdorff, ya nada más puede hacer, ni por sus hombres, ni por su patria. Con profunda tristeza recuerda su hijo Johen, a su pequeña Ingrid y su esposa Ruth, escribiendo una carta de despedida. Otra carta a sus superiores, explicando su resolución final, con la frase "para un capitán que tenga sentido del honor, el destino propio no puede se diferente al de su buque". En el silencio de la noche porteña, mezclado al ruido de grúas, bocinas y vehículos en el muelle, pasa desapercibido el seco sonido de un disparo. El Cap. Langsdorff, ha terminado su carrera, con la conciencia tranquila de haber cumplido su deber, y como él lo dice: "me voy con mi Dios".-Para terminar, a modo de ejemplo, dos hechos que hablan por si solos. Conocido el suicidio, desde Montevideo viajó a Buenos Aires uno de los capitanes mercantes ingleses portador de una corona de flores para su sepelio, en nombre de " Los Capitanes Mercantes Ingleses". El Capitán Patrick Dove (del África Shell) siendo prisionero de Langsdorff, entabla una verdadera amistad con él, no solo llora su muerte, sino que años más tarde escribe un libro sobre esta experiencia, cuyo sugestivo titulo es " Fui prisionero de un caballero"
Por: Ricardo delle onde
03 septiembre 2009
El ultimo adiós a un héroe
Ayer, tras un paro cardiorrespiratorio, el heroico combatiente de Malvinas, fue trasladado sin vida al Sanatorio Otamendi, según confirmaron sus allegados. Veterano de la guerra de Malvinas, en 1988 Mohamed Alí Seineldín encabezó la rebelión militar carapintada de Villa Martelli, durante la presidencia de Raúl Alfonsín. La rebelión concluyó con un supuesto acuerdo entre el líder carapintada y el general Isidro Cáceres. Consultado el ex capitán Gustavo Breide Obeid contó que en sus últimos días Seineldín "estaba muy activo", llevando a cabo acciones de apoyo y ayuda médica en localidades humildes de Chaco y Santiago del Estero. Según Breide Obeid, el ex coronel continuaba en contacto con muchos de sus subordinados. "No sólo era querido por el sector militar, que lo veían como un hombre de bien, sino también por muchos civiles".Un hombre, de principios en un país de lobos
Mohamed Alí Seineldín
Capacidad Profesional
25 marzo 2009
La obsesión de Himmler
La historia que Steven Spielberg llevó al cine con el titulo de En busca del arca perdida —la búsqueda del grial por los nazis, que le suponían un enorme poder— y que supuso el exitoso nacimiento de la saga Indiana Jones, es real. Y pasa por Galicia. Especialmente por A Coruña.El misterioso episodio ha despertado últimamente una verdadera fiebre editorial en España. Hasta tres libros recrean en clave de ficción el fantástico affaire y uno de ellos aventura que el personaje central de la trama histórica, el investigador ocultista Otto Rahn, no se suicidó en 1939 en la montaña sagrada de los cátaros, Montsegur, como establece la versión oficial de las SS nazis —a las que perteneció, bajo la batuta personal de Himmler—, sino que vivió en España bajo un nombre falso y falleció en Vigo. Otros sostienen que murió en Madrid en 1975 o que fue asesinado por los sicarios de Himmler por su presunto origen judío.El dato más relevante sobre esta increíble historia nada tiene sin embargo de ficticio: un documento de la Orden Martinista, sociedad secreta esotérica fundada en el siglo XIX en París por el doctor Papus —coruñés afincado en Francia que fue médico del Zar en tiempos de Rasputín—, en la que también militó el propio Otto Rahn, revela que el cazador del grial estuvo en A Coruña en 1937. La noticia apareció en una web martinista cuando todos los focos del periodismo se centraban meses atrás en la extraña sociedad después de unas polémicas declaraciones en las que el historiador De la Cierva afirmó en una tertulia radiofónica que ocho ministros del gabinete de Zapatero eran masones y que uno de ellos, Bono, “pertenecía a la oscura Orden Martinista”. Los hechos históricos que sustentan esta leyenda se basan fundamentalmente en la visita oficial que el jerarca de las SS, Heinrich Himmler, realizó al monasterio de Montserrat en el arranque de la II Guerra Mundial. El 23 de octubre de 1940, Franco y Hitler mantenían su célebre encuentro en Hendaya. “Ese mismo día —según cuenta Montserrat Rico, autora del libro La abadía profanada— el reichführer Heinrich Himmler llegó a Barcelona con un firme propósito, pero la prensa de la época apenas glosó lo anecdótico y puso especial esmero en destacar la munificencia del gerifalte alemán, que había entregado 25.000 pesetas de su peculio para socorrer a los damnificados de las inundaciones ocurridas en la cuenca del Ter unos días antes. Se perdió la oportunidad de conocer algunos de los entresijos más insólitos que mueven los hilos de la historia. Y así hubiera sido, por siempre jamás, de no ser por el testimonio del padre Andreu Ripol Noble”.Casi 70 años después del suceso, Ripol —ya secularizado—, en la residencia geriátrica Can Torras de Alella, en la provincia de Barcelona, aún recordó el episodio y lo hizo prevalecer entre no pocas lagunas de la edad. Himmler —le reveló Ripol a Montserrat Rico— visitó, después del almuerzo, la abadía de Montserrat acompañado por un séquito de rubios alemanes de las SS y por algunas autoridades de la ciudad. El abad titular, Antoni María Marcet, y su coadjutor Aureli Maria Escarré, que conocían la penosa situación de la Iglesia alemana, juzgaron indecoroso recibir personalmente a Himmler, pero conscientes de que era difícil declinar la visita, asignaron la ingrata tarea a un joven Andreu Ripol, único miembro que conocía a la perfección la lengua alemana. “¿Qué interés había suscitado la abadía de Montserrat en alguien que se declaraba anticristiano y que pasaba por ser un enconado perseguidor de la Iglesia católica? —se pregunta Montserrat Rico—. Nadie en su sano juicio se hubiera molestado entonces en hacer segundas lecturas de una visita que parecía encorsetada en las reglas de la cortesía política. Pero más de seis décadas después sí podemos afirmar que Himmler fue a Montserrat en busca de un infalible talismán que le hiciera ganar la guerra y que le otorgara poderes sobrenaturales. El nombre de ese talismán lo pronunció sin balbuceos al atravesar la biblioteca del cenobio: el Santo Grial”. Andreu Ripol fue testigo del vivo interés del jerarca alemán por la reliquia, pero lo más terrible aun, también lo fue de la recalcitrante obsesión que lo llevaba a afirmar que de Esaú descendían los judíos, y del hermano gemelo de éste, Jacob, los arios. En otras palabras, que Jesucristo era ario. “Su singular interpretación de la Biblia no sería baladí. ¿Acaso el genocidio judío fue una venganza de inspiración bíblica en toda regla? ¿Cómo es posible explicar, fuera de esta lógica, que un acérrimo perseguidor de los judíos pusiera tanto interés en preservar las reliquias de su más eximio representante?”, reflexiona Rico.¿Y por qué buscar precisamente en Montserrat? Atendiendo al escritor Robert de Borón —poeta francés de finales del siglo XII y principios del XIII que fue el primero en asociar el grial con la copa en la que, supuestamente, Jesucristo habría consagrado el vino de la Ultima Cena—, al que la jerarquía nazi habría tenido que prestar atención es al Santo Cáliz de Valencia. Y posiblemente lo hizo pocos años antes de buscar en Montserrat, dada la oferta de dos judíos de Amberes que, semanas después de que estallara la Guerra Civil, lograron hallar en su refugio al canónigo de la catedral valenciana Elías Olmos: ocho millones de pesetas y un pasaporte para huir de España a cambio de la reliquia, que él había logrado poner a salvo de las algaradas de la guerra.La búsqueda nazi del grial debió de realizarse, pues, en varios frentes. Y el hecho de que uno de ellos fuese Montserrat puede tener que ver con el trovador del siglo XIII Wolfram von Eschenbach y con Richard Wagner. La primera noticia que se tiene del Santo Grial está en el evangelio apócrifo de Nicodemo. El texto se convirtió en el maná simbólico del que se nutrieron siglos después incontables relatos folclóricos. El iniciador de la tradición literaria fue Chrétien de Troyes, que murió en extrañas circunstancias sin revelar el final, lo que dio pie a los continuadores —Robert de Borón o Eschenbach, entre otros— a realizar libres interpretaciones acerca de la sagrada reliquia.Richard Wagner adaptó la versión Parzival de Eschenbach en su oratorio operístico homónimo y situó el maravilloso castillo del Grial en los Pirineos. La impresionable élite nazi, cuyos dirigentes acudían todos los meses de julio al Festival Wagneriano de Bayreuth, no tardó en identificar el Montsalvat que se menciona en Parsifal con Montserrat, aunque también habían prestado un prudente interés a la obra de un contemporáneo, Otto Rahn, quien a finales de los años 30 del siglo pasado había sugerido que Montsalvat guardaba correlación con Montségur, en Francia.Forzosamente, Barcelona y Montserrat debieron de ejercer una profunda fascinación sobre la jerarquía nazi. No sólo porque el estreno de Parsifal —fuera de Bayreuth, que tuvo la exclusiva de su representación durante 30 años— se realizó por primera vez en el teatro del Liceo de la ciudad Condal el 31 de diciembre de 1913. También porque pensadores alemanes de la talla de Wilhelm von Humboldt o Goethe habían magnificado ya la sublime naturaleza de la montaña de Montserrat imbuidos en la vorágine romanticista.Por si fuera poco, debió de excitar la susceptibilidad de la elite nazi que buscaba la fuente de la inmortalidad el descubrir que el Virolai, canto místico de Cataluña obra de mosén Cinto Verdaguer, era portador del ansiado mensaje críptico que venía a reforzar sus conjeturas: “... mística fuente del agua de la vida...”Oficialmente, Heinrich Himmler, aprendiz de brujo, gurú de Hitler, fundador de una nueva religión con derivaciones esotéricas, nada pudo llevarse en su visita. La abadía de Montserrat no era depositaria del Santo Grial, ni de documento alguno que sirviera para establecer la filiación de Perceval, el héroe de la saga griálica. De modo que, como Hitler, aquel 23 de octubre de 1940, Himmler regresó a Alemania como había venido.Pese al evidente fracaso de su reichführer Himmler para hacerse con el Santo Cáliz durante la II Guerra Mundial, la obsesión nazi por Montserrat no se esfumó. No sólo se combatió en los campos de batalla, se sostuvo una contienda encarnizada en la retaguardia y se desencadenó una confrontación económica como hasta entonces no había contemplado la humanidad. También hubo una guerra subterránea en la que los bandos enfrentados trataron de volcar a su favor las fuerzas del poder oculto que escapa a los planteamientos puramente racionales. Se afirma que Winston Churchill llegó a reunir al poderoso círculo de magos de Coventry —Los Rolling Stones escribirían su célebre Simpatía por el diablo inspirados por uno de ellos: Alistair Crowley— para contrarrestar los movimientos que los nazis realizaban en el campo de la lucha de los poderes ocultos. De hecho, muchos de los más cualificados dirigentes nazis fueron gente iniciada en los secretos del ocultismo o formaron parte de algunas sociedades esotéricas. Tal fue el caso, por ejemplo, de Alfred Rosenberg, uno de los principales ideólogos del nazismo y cualificado miembro de la Sociedad Thule, que, aunque definida como una asociación para promover el estudio de las tradiciones germánicas, era en realidad un centro de reunión de importantes ocultistas. El propio Adolf Hitler, cuyo interés por el ocultismo es bien conocido, se sintió atraído por la presunta fuerza de determinados objetos. Se cuenta que durante su juventud pasaba horas extasiado ante una vitrina del museo del palacio Hofburg (Viena) donde se guardaba la llamada Lanza de Longinos, la misma que, según la tradición, habría utilizado el centurión romano para lancear el costado de Jesucristo en la cruz.También es sabido que la infancia y la adolescencia de Rudol Hess transcurrieron en Egipto donde entró en contacto con algunas de las escuelas esotéricas allí existentes y llegó a recibir grados de iniciación. Una vez en la Alemania que contempló el ascenso del nazismo, alcanzó fama de ser un solvente ocultista. Por su parte, Himmler vivió obsesionado con hacerse con determinados objetos considerados eficaces talismanes con el fin de alcanzar el poder que se les atribuía. Himmler fue, además, un ferviente defensor de la metempsicosis y se consideraba la reencarnación del emperador Enrique II Hohenstaufen.Convertido en uno de los hombres más poderosos de la Alemania nazi, Himmler creó en 1935 la Ahnenerbe, denominación con la que se bautizó a la Sociedad de los Estudios para la Historia Antigua del Espíritu, a la que se conocería también con el nombre de Herencia de los Ancestros. Otro de sus departamentos, probablemente el más famoso, fue el de arqueología germánica, al que se encomendó la realización de extrañas expediciones con el propósito de buscar reliquias o talismanes a los que se atribuía un extraordinario poder, como el Arca de la Alianza o el grial.La obsesión de Himmler por poseer el grial llevó a los nazis a una sistemática búsqueda siguiendo las tesis formuladas por el investigador Otto Rahn. Tras establecer importantes conexiones entre los cátaros, los templarios y los trovadores, Rahn llegó a la conclusión de que las alusiones al Grial contenidas en el Parcival de Von Eschenbach tenían un trasfondo histórico que iba mucho más allá de los valores puramente literarios del poema.Rahn ingresó en 1936 en las SS para dirigir la Ahnenerbe y se suele decir que el régimen nazi gastó más dinero en esta sociedad secreta que los Estados Unidos en la bomba atómica. En marzo de 1939, meses antes poco antes del estallido de la II Guerra Mundial, el cuerpo de Otto Rhan pareció congelado en forma sedente en las montañas del Wilden Kaiser. El periódico oficial nazi Bolkischer Beobatcher afirmó que se había suicidado al estilo cátaro. Días antes de su supuesta muerte, Rahn escribía a un amigo: “Yo soy un hombre tolerante, no puedo ya vivir en mi hermosa patria... ¿En qué se ha convertido?”. Las especulaciones sobre su asesinato a manos de los nazis o de su reconversión bajo una identidad falsa no han cesado desde entonces. La revista alemana Die Welt publicaba en mayo de 1979 un informe en el que se aseguraba que Otto Rhan había trabajado bajo otra identidad para la inteligencia alemana en Holanda, Francia y Suiza.
¿Qué buscaban en realidad los nazis?
Lo que llevó a Himmler a su intempestiva visita al monasterio de Montserrat en 1940 fue un informe elaborado durante años por el investigador Otto Rahn. Existen multitud de especulaciones, a cual más fantástica, sobre las razones que impulsaban a los nazis a rastrear tan afanosamente la pista del grial. Muchos ocultistas se han inclinado por fabulosas explicaciones que adjudican al Cáliz de Cristo un poder sobrenatural, bien de origen místico o hasta extraterrestre. Esta es la versión que lógicamente eligió Spielberg para su exitosa En busca del arca perdida. Sin embargo, este delirio fantasioso encaja mal con la personalidad de Otto Rhan, un personaje sin duda iluminado, pero también rodeado de un aura de meticuloso investigador que aún hoy en día ejerce una enorme influencia no sólo en círculos esotéricos sino también masónicos.Actualmente, los estudiosos más serios de Rahn piensan que sus motivaciones eran más prosaicas y políticas que mágicas. Al parecer, lo que Otto Rahn buscaba en los años 30 es lo mismo que hace unos pocos años sirvió para que el escritor Dan Brown hiciera una fortuna con su Código da Vinci. El investigador alemán perseguía la pista de un supuesto linaje humano de Cristo —el fruto de sus relaciones con María Magdalena— que los cátaros habrían ocultado —ese sería el verdadero secreto del grial— y que estaría relacionado con una dinastía merovingia vinculada a Carlomagno, germen de la aristocracia europea. Himmler estaba convencido de que esa podría ser la primera piedra de un Sagrado Reich Europeo Ario tutelado por los nazis.
Las claves mitológicas coruñesas
El legendario investigador alemán Otto Rahn —según reveló recientemente la Orden Martinista— visitó A Coruña en 1937 para seguir una pista que llevaba a la tumba del Apóstol en Compostela. Rahn permaneció varios meses en la ciudad herculina camuflado con la nutrida red de asistentes militares nazis que asesoraban entonces el bloqueo franquista del Cantábrico para impedir la llegada de armas a la zona republicana. Se sabe que el enigmático investigador alemán visitó la casa natal de su maestro martinista en el número 13 de la calle Olmos —que aún sigue tal cual— y que rastreó leyendas relacionadas con la ruta gallega del Grial. Rahn dejó constancia en un escrito que Galicia fue el reino europeo occidental más antiguo —después del visigodo con sede en Toulouse— tras la caída del Imperio Romano y el único país de sustrato céltico que ostenta el grial en su escudo. Según los martinistas, Rahn se interesó muy especialmente por las bases etnográficas que sustentan el mito de la Piedra del Destino —la piedra mágica que según la leyenda fue transportada de Brigantium a Gran Bretaña, sobre la que se han coronado los monarcas ingleses, entre ellos la actual Isabel II— y que los estudios esotéricos identifican como Piedra de Enoch o de Jacob —el patriarca de la estirpe aria según Himmler—. Rahn escribió ese año al jerarca de las SS un informe en el que se mostraba seguro de que era el hereje Prisciliano —decapitado en Tréveris el año 385 acusado de mago— y no el apóstol Santiago quien estaba enterrado verdaderamente en el sepulcro de la catedral compostelana. Los priscilianistas —entre ellos obispos— se constituyeron en sociedad secreta en Galicia a su muerte. Para el ocultista alemán, ambos episodios mitológicos coruñeses formaban parte del secreto rompecabezas del verdadero Grial simbólico: esto es, la pista borrada por los primigenios seguidores cátaros del supuesto linaje humano de Cristo traído a Europa.
Fuente: laopinioncoruna.es
16 marzo 2009
Los superhéroes bolivarianos
Es un genio, solo al comandante Chávez se le podía ocurrir algo así, y tiene razón, superman y toda esa puñetera ideología yanki hay que desecharla por completo. De ahora en mas este blog es un blog de apoyo a SuperChavez y ¡VIVA CHAVEZ COÑO!Inspirados en los ideales culturales del presidente Hugo Chávez, dos de los seguidores del mandatario están planeando lanzar una línea completa de figurillas de personajes históricos tales como los héroes de la independencia Simón Bolívar y Francisco de Miranda.
Chávez durante años se ha manifestado en contra los superhéroes estadounidenses, afirmando que representan un dominio cultural "imperialista". El dirigente socialista a menudo insta a los padres a no comprar esos juguetes para sus hijos, argumentando que los niños deberían jugar con figuras que representen los iconos históricos de Venezuela.
Joyce Parra y su padre, Ángel, aceptaron el pedido. Ángel, un pintor de 58 años, elaboró los diseños para una línea completa de figuras llamada "Héroes de Venezuela". Ambos viajaron a China para fabricar el prototipo de la figura de Miranda. Los Parra, sin embargo, afirman que necesitan desesperadamente financiamiento para producir la línea completa de al menos 20 muñecos que tienen previsto, y esperan recibir la ayuda de Chávez.Joyce, de 26 años, mostró esta semana a Chávez el juguete que evoca a Miranda.
10 marzo 2009
El comandante Chavez
Y bueno, es un hombre con pelotas, se podrá no compartir su ideología, pero se le debe reconocer que tiene mas cojones que veinte presidentes juntos."Puedo combatir por lo que amo, amar solo lo que respeto, y a lo sumo respetar solo lo que conozco."
28 febrero 2009
Muy buena foto
17 febrero 2009
El genio del mundo Diego Armando Maradona
21 noviembre 2008
Se suicidó el "Malevo" Ferreyra
El ultimo adiós a otro soldado que lucho incansablemente contra la subversión. Algún día la verdad va salir a la luz.Ferreyra se descerrajó un tiro en la cabeza, en su casa de San Andrés porque se negaba a entregarse. Fue trasladado de inmediato al Centro de Salud, donde ingresó muerto, alrededor de las 17.
El ex comisario era buscado desde hace días, después de que el juez federal Daniel Bejas ordenara su detención por presuntos delitos cometidos durante la última dictadura, en el marco de una causa por el funcionamiento de un centro clandestino de detención durante la última dictadura militar, en el ex arsenal Miguel de Azcuénaga.
En los últimos días, Ferreyra había anticipado a la prensa local que no iba a entregarse para volver a prisión. Esta tarde, se disparó un tiro en la sien cuando los efectivos que lo buscaban llegaron hasta su casa en la localidad de San Andrés.
Luego de un confuso hecho ocurrido en 1991 en el paraje conocido como Laguna de Robles, el ex jefe de la Brigada de Investigaciones fue acusado y condenado en 1993 por los asesinatos de José Adolfo Menéndez, Hugo José Vera y Ricardo Alberto Andrada. El día que se dictó sentencia huyó del Palacio de Tribunales llevando una granada en la mano. Estuvo prófugo varios años, hasta que finalmente se entregó para cumplir una parte de la pena. Una reducción del castigo le permitió, tiempo después, salir en libertad.


